Leo versos en tus sábanas mientras las sombras luchan por escapar
de la oscuridad, la puta oscuridad. La pasión se diluye en volutas de humo y
llama a la puerta algo parecido a una sonrisa. Tú respiras al compás de mis
latidos escapando por debajo de la piel, buscando fuerzas para seguir adelante,
volver la vista atrás y que no haya nadie. Quizás mañana nuestras pisadas se
separen, leeré versos en otras sábanas, con labios diferentes en mi cuello,
otras pieles con sabor a vodka dormirán conmigo, pero no hay poesía como la de
tu habitación.
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