“Eres una
persona horrible” me susurraba al oído mientras yo caía por el precipicio, con
el paracaídas roto es complicado caer de pie, pensé, mientras a él le notaba
cada vez más lejos, a kilómetros de los recuerdos y las caricias. “Nunca he
sentido nada por ti” escuchaba y me rompía en mil pedazos, cayendo, cayendo…”Vete”
y me fui para no volver, huí de las convenciones sociales, de las salas de cine
abarrotadas de gente que va a dar darse la mano en la oscuridad, a decirse las
cosas que no son capaces de decirse cara a cara a plena luz del día, huí de los
amaneceres en portales, de los domingos en el sofá, de la resaca de amor del
lunes, escapé de ti, pero sólo porque tú me lo pediste, porque por mí
convertiría las putas salas de cine en nuestra segunda casa y los portales sucios
en un jardín, por ti encargaría comida china todos los domingos de mi vida y me
levantaría los lunes con una sonrisa, por ti dejaría de ser esa persona
horrible que habita dentro de mí y volvería a ser yo, y no se me ocurre mayor
prueba de amor.
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