Imagínate la típica escena de película americana. Chica y chico
discuten, chica sale por la puerta, está nevando y casi no ve el camino pero
cuando más perdida y sola se encuentra, cuando siente que por mucho que ande
jamás encontrará el camino de vuelta a casa escucha su voz, se vuelve y él le
está mirando, le pide perdón, le susurra alguna promesa absurda y se funden en
un beso de lágrimas y frío. La escena de aleja. Pues así me siento yo ahora, sólo
que no hay nadie que me esté esperando entre la nieve, de hecho, ni siquiera
hay nieve, sólo lluvia, joder. Es lo que diferencia la vida real de las
películas, que aquí el malo no es el mayordomo y el bueno el chico guapo, en la
puta realidad me perderé entre la maldita nieve y nunca encontraré el camino a
casa, y ya de paso, tampoco el camino a ti.
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